Friday, May 22, 2020

THE GERMANS ON GUAM LOCKDOWN



Sitting at home all day for two months has gotten on many people's nerves during the Covid 19 pandemic in 2020.

"This is driving me crazy!" many an island resident can say.

In 1914, the German sailors and officers of the SMS Cormoran went on their own version of "lockdown." They, too, found it maddening.

The Cormoran was busy trying to avoid enemy ships, especially the Japanese, and decided to try their luck hiding in Guam, still not participating in the war. But the US would be breaking its neutrality if it rolled out the welcome mat to the Germans in Apra Harbor. After a brief stop, the Germans were ordered out. But lacking fuel and facing the Japanese menace and possible British encounters, the Germans decided that being interned at Guam was better than dying in the ocean.


SMS CORMORAN


Apparently, being confined to the ship started to take an emotional and mental toll on the German sailors. According to news reports, many of the crew fell into depression. In the beginning, it seems, they were stuck on the ship, doing the same routine day after day. They could see the green hills of Guam, but couldn't stand on terra firma. The ship didn't move, except when the weather was stormy and the Cormoran was allowed to stay just outside the harbor for safety. Otherwise, everyone was on lockdown in what one newspaper called "the Hell Ship."

A visiting American expedition stayed long enough on Guam in 1916 to observe the men of the Cormoran. The loneliness, deadening routine and meager food all contributed to the despondency of the crew. The sailors called it a "living death" to be stuck on the ship, and would have preferred to face real death on the battlefield.


Three Suffer Mental Breakdown



At least three crew members suffered worse than melancholy or depression. They were described as  "insane."

The first to break down was Lieutenant Hermann Berka. He started hallucinating, believing himself to be the son of the German Kaiser. Dr Georg Ballerstedt, medical officer of the Cormoran, was allowed to bring Berka to the US for treatment in June of 1915.

Some months later, in November of 1915, three more crew members were allowed to travel to the US for medical help, accompanied by Lieutenant Werner von Elpons. Two of them, Stanislaus Lewitski and Hugo de Roggenbucke, were identified by newspapers as having gone insane. The third, Friedrich Siegmeyer, was suffering from tuberculosis.


And yet....



We also read of news reports stating that, in early 1915, the German government sent a ship to Guam bringing the Cormoran men

420 casks of beer
40 cases of whisky
24 cases of rum
20 cases of vermouth


In 1916, Lieutenant Commander William Cronan, became acting Governor while waiting for the next Governor to arrive. Cronan had a more relaxed attitude about the Cormoran and allowed for more liberties. This helped the crew's morale. Around 20 German officers were allowed to rent lodgings on shore.

We know that one of the ship's officers, Karl Gebhard, married Eleanor Blaine, one of the American nurses at the Naval Hospital in Hagåtña in 1917. The two first met at a social affair on board the Cormoran. If there were social affairs on the ship, it wasn't all gloom and doom.



GEBHARD AND BLAINE MARRY IN GUAM

We read in the papers of the Catholic missionaries that the crew of the Cormoran sang German Christmas carols in the Hagåtña Cathedral. Anecdotes by older people, now deceased, who lived in those days, and photographic evidence, tell us that sailors from the Cormoran did, at times, mix with the local population.



THREE GERMAN SAILORS AND A CHAMORRO BOY

So, the truth of the hardships of the Cormoran's lockdown, and the resulting mental breakdown of some of her crew, has to be seen alongside the truth that it wasn't all misery all the time for everybody.


VERSIÓN EN ESPAÑOL
(traducida por Manuel Rodríguez)


LOS ALEMANES CONFINADOS EN GUAM

Estar sentado en casa todo el día durante dos meses ha puesto nerviosas a muchas personas en la pandemia del Covid 19 de 2020.

"¡Esto me está volviendo loco!" muchos residentes de una isla podríamos gritar.

En 1914, los marineros y oficiales alemanes del SMS Cormoran se embarcaron en su propia versión de "confinamiento". Ellos también lo encontraron enloquecedor.

El Cormoran trataba de esquivar los barcos enemigos, especialmente los japoneses, y decidió probar suerte escondiéndose en Guam, que no participaba en la guerra. Pero Estados Unidos estaría rompiendo su neutralidad si extendiera la alfombra de bienvenida a los alemanes en el Puerto de Apra. Después de una breve parada, se ordenó la salida del barco alemán. Sin combustible y enfrentando la amenaza japonesa y los posibles encuentros británicos, los alemanes decidieron que seguir escondidos en Guam sería mejor que morir en el océano.

Aparentemente, estar confinados en el barco comenzó a tener un costo emocional y mental para los marineros alemanes. Según los informes, muchos de los tripulantes cayeron en depresión. Al principio, al parecer, estaban atrapados en el barco, haciendo la misma rutina día tras día. Podían observar las verdes colinas de Guam, pero no podían pisar tierra firme. El barco no se movía, excepto cuando el clima era tempestuoso y al Cormoran se le permitía quedarse a las afueras del puerto por su seguridad. Todos estaban encerrados en lo que un periódico llamó "la Nave del Infierno".

Una expedición estadounidense permaneció el tiempo suficiente en Guam en 1916 para observar a los hombres del Cormoran. La soledad, la rutina mortal y la escasa comida contribuyeron al desánimo de la tripulación. Los marineros lo calificaron como una "muerte en vida" por estar atrapados en el barco, y hubieran preferido enfrentar una muerte real en el campo de batalla.
Al menos tres miembros de la tripulación sufrieron de algo peor que la melancolía o la depresión. Fueron descritos como "locos".

El primero en derrumbarse fue el teniente Hermann Berka. Comenzó a alucinar, creyendo ser el hijo del Kaiser alemán. Al Dr. Georg Ballerstedt, oficial médico del Cormoran, se le permitió llevar a Berka a los Estados Unidos para recibir tratamiento en junio de 1915.

Algunos meses más tarde, en noviembre del mismo año, a otros tres miembros de la tripulación se les permitió viajar a los EE. UU. para recibir ayuda médica, acompañados por el teniente Werner von Elpons. Dos de ellos, Stanislaus Lewitski y Hugo de Roggenbucke, fueron identificados por los periódicos como locos. El tercero, Friedrich Siegmeyer, padecía tuberculosis.

También leemos informes de noticias que afirman que, a principios de 1915, el gobierno alemán envió un barco a Guam para llevar a los hombres del Cormoran:

420 barriles de cerveza
40 cajas de whisky
24 cajas de ron
20 cajas de vermut

En 1916, el teniente comandante William Cronan, se convirtió en gobernador interino de Guam mientras esperaba la llegada del siguiente gobernador. Cronan tenía una actitud más relajada sobre el Cormoran y permitió más libertad. Esto ayudó a la moral de la tripulación alemana. Se permitió a unos 20 oficiales alojarse en la costa de Guam.

Sabemos que uno de los oficiales del barco, Karl Gebhard, se casó con Eleanor Blaine, una de las enfermeras estadounidenses en el Hospital Naval de Hagåtña en 1917. Los dos se conocieron en un evento social a bordo del Cormoran. Si había asuntos sociales en el barco, no todo era pesimismo.
Leemos en los periódicos de los misioneros católicos que la tripulación del Cormoran cantaba villancicos alemanes en la catedral de Hagåtña. Las anécdotas de personas mayores, ahora fallecidas, que vivieron en aquellos días, y la evidencia fotográfica, nos dicen que los marineros del Cormoran, a veces, socializaron con la población local.

Entonces, la verdad es que las dificultades del confinamiento del Cormoran, y el colapso mental resultante de algunos miembros de la tripulación, debe verse junto con la verdad de que no todo fue miseria para los alemanes durante aquel tiempo en Guam.

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