Wednesday, August 23, 2017

WE REGRET TO INTERRUPT....


SANTA ROSA DE AGAT


One of the earliest Spanish military commanders in the Marianas was from Peru. His name was Damián de Esplana. He was on Guam by 1674 and took up military leadership that same year, and later became actual Governor of the Marianas from 1683 to 1686 and once again from 1689 to 1694.

Esplana, being a Peruvian Spaniard, was naturally very proud of his saintly compatriot, Rosa de Lima. She was the first saint born in the Americas, the New World. A Dominican tertiary, Rosa de Lima lived a life of extraordinary prayer and penance, and her fame spread throughout the New World as well as Europe. She was canonized a saint in 1671, just three years before Esplana came to the Marianas.

The devotion Esplana had for Santa Rosa was noted by the missionaries in their records. A girls school in Hagåtña, founded in 1674, was named in honor of Santa Rosa. More than likely the same year, a church in Tepungan (in Piti) was built and named Santa Rosa to honor Esplana's devotion to her. It was the first church in the Marianas named for Santa Rosa. For some unknown reason, the patroness of Tepungan (Piti) was later changed to Our Lady of the Assumption.

In 1680, a church in Hågat was built and also named Santa Rosa. Years later, we see evidence that the patroness of the Agat church was Our Lady of Mount Carmel, but the Spanish had this custom of often having multiple patron saints. One for the village itself, and another for the parish church. We see this in the capital city of Hagåtña, where the patron of the city is San Ignacio de Loyola, and the patroness of the church is Dulce Nombre de María.

Esplana may not have had anything directly to do with the naming of Hågat's church as Santa Rosa, but he wasn't totally unconnected with it. He was an important figure in the struggling Spanish colony, and the missionaries knew about the special place Santa Rosa had in Esplana's heart.


THE FIESTA OF 1899


Capt. Richard P. Leary, USN
First American Naval Governor of Guam

On August 7, 1899, the first American Naval Governor of Guam appointed by the US President, Captain Richard P. Leary, arrived at Apra Harbor. Leary was very critical of the Catholic Church on Guam. He had a low opinion of the Spanish missionaries and in short order expelled them all from the island. He also opposed the role of the Church in public life on Guam, and banned religious instruction and the hanging of crucifixes and religious pictures in the schools.

He also put his attention on banning the public observance of the church fiestas on Guam. He issued this ban just a few days before the fiesta of Santa Rosa in Hågat. Maybe he had heard talk about the upcoming fiesta; how people took off from work in order to prepare for the fiesta by erecting the åtkos (street arches) and cooking the food and organizing the entertainment (such as cockfighting, or gayera) that usually accompanied such celebrations. Well, Leary wasn't going to have any of that and issued Executive Order No. 4 stating, "Public celebrations of feast days of the patrons saints of villages, etc. will not be permitted. The church and its members may celebrate their religious feast days within the walls of the church...." Keep it inside the walls of the church, he said. No processions with the statue, no arches on the public streets. A copy of the Order was sent to the gobernadorcillo (like a mayor) of Hågat the day before the fiesta, which was celebrated on August 30th in those days.

It was a very different, then, if not dull, Santa Rosa fiesta in Hågat that year. The fiesta of 1900 went back to normal, as Leary was no longer Governor of Guam.

Needless to say, Leary was not a very popular governor on Guam, and some of his decrees were later rescinded by subsequent governors.

Leary's orders banning the public celebration of fiestas was a wake-up call to the Chamorros of Guam that a new way of life had entered. Though short-lived, the fiesta ban was only one of many changes the American administration ushered in, much of them to last to this day. For many decades, Guam Chamorros lived with the tension created between two hundred years of Catholic, Spanish colonization and the new American style. We see this tension even today.


VERSIÓN ESPAÑOLA
(traducida por Manuel Rodríguez)

SANTA ROSA DE LIMA

Uno de los primeros comandantes militares españoles en las Islas Marianas procedía de Perú. Su nombre era Damián de Esplana. Estuvo en Guam en 1674 y asumió el liderazgo militar ese mismo año, y luego se convirtió en gobernador real de las Marianas de 1683 a 1686 y una vez más de 1689 a 1694.

Esplana, siendo un español peruano, estaba naturalmente muy orgulloso de su santa compatriota, Rosa de Lima. Fue la primera santa nacida en las Américas, el Nuevo Mundo. Rosa de Lima, terciaria dominica, vivió una vida de extraordinaria oración y penitencia, y su fama se extendió por todo el Nuevo Mundo y también por Europa. Fue canonizada como santa en 1671, solo tres años antes de que Esplana llegara a las Marianas.

La devoción que Esplana tenía por Santa Rosa fue anotada por los misioneros en sus registros. Una escuela de niñas en Agaña, fundada en 1674, recibió su nombre en honor a Santa Rosa. Muy probablemente el mismo año, se construyó una iglesia en Tepungan (en Piti) y se llamó Santa Rosa en honor a la devoción de Esplana por ella. Fue la primera iglesia en las Marianas que lleva el nombre de Santa Rosa. Por alguna razón desconocida, la patrona de Tepungan (Piti) fue luego cambiada a Nuestra Señora de la Asunción.

En 1680, se construyó una iglesia en Agat y también se llamó Santa Rosa. Años más tarde, vemos evidencia de que la patrona de la iglesia de Agat era Nuestra Señora del Monte Carmelo, pero los españoles tenían esa costumbre de nombrar a menudo múltiples santos patronos. Uno para el propio pueblo, y otro para la iglesia parroquial. Vemos esto en la ciudad capital de Agaña, donde el patrón de la ciudad es San Ignacio de Loyola, y la patrona de la iglesia es Dulce Nombre de María.

Puede que Esplana no haya tenido nada que ver directamente con el nombre de la iglesia de Agat como Santa Rosa, pero él no era totalmente ajeno a ello. Era una figura importante entre la colonia española en apuros, y los misioneros sabían del lugar especial que tenía Santa Rosa en el corazón de Esplana.

El 7 de agosto de 1899, el primer Gobernador Naval Americano de Guam, el Capitán Richard P. Leary, nombrado por el Presidente de los Estados Unidos, llegó al puerto de San Luis de Apra.

Leary era muy crítico con la Iglesia Católica en Guam. Tenía una opinión desfavorable de los misioneros españoles y en breve los expulsó de la isla. También se opuso al papel de la Iglesia en la vida pública en Guam, y prohibió la instrucción católica, así como colgar crucifijos e imágenes religiosas en las escuelas.

Puso su atención en la prohibición de la observancia pública de las fiestas de las iglesias. Él emitió esta prohibición apenas algunos días antes de la fiesta de Santa Rosa de Lima en Agat. Tal vez había oído hablar de esa fiesta. Los chamorros saldrían del trabajo para prepararse levantando los åtkos (arcos), cocinando y organizando el entretenimiento (como las peleas de gallos -gayera-) que solía acompañar a tales celebraciones. Leary no iba a tolerar nada de eso y emitió la Orden Ejecutiva Nº 4 en la que se decía:

"Las celebraciones públicas de las fiestas patronales de los pueblos, no serán permitidas. Los días de fiesta se celebrarán por dentro de los muros de la iglesia".

No habría procesiones con imágenes religiosas, ni arcos en las calles públicas. Una copia de la Orden fue enviada al gobernadorcillo (alcalde) de Agat el día antes de la fiesta de Santa Rosa de Lima, que se celebraba el 30 de agosto en aquellas fechas. Fue muy diferente, si no aburrida, la fiesta de Santa Rosa en Agat aquel año.

En 1900, la fiesta volvió a la normalidad, ya que Leary no sería gobernador de la isla. Sobra decir que Leary no fue un gobernador muy popular en Guam, y algunos de sus decretos fueron posteriormente rescindidos por los gobernadores subsecuentes.

Las órdenes de Leary de prohibir la celebración pública de las fiestas eran una llamada de atención a los chamorros de que habían iniciado un nuevo estilo de vida. Aunque duró poco, la prohibición de la fiesta fue sólo uno de los muchos cambios que la administración estadounidense introdujo, muchos de ellos continúan hasta el día de hoy.

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